jueves, 28 de febrero de 2013

Hora de tedio

A la hora en que los ojos se cierran, en que los comercios bajan sus cortinas,el día cede su tiempo a la noche y el silencio se adueña de las calles de la ciudad, yo..., yo no duermo..., pienso, recuerdo y vuelvo a vivir momentos pasados en mi mente que hace lo imposible por retener cada imagen, cada sensación, cada sentimiento, para que nada se borre y para que nada se me olvide. Revivo momentos de grandes alegrías con personas que ya no están.
Por eso elijo esta hora, porque nadie me acompaña ya y estoy sola, sola yo con mis recuerdos y mis pensamientos. Elijo esta hora porque me transporto a otro plano y logro sentir, aunque sea por un momento que no se han ido,que están ahí.escondidos en algún rincón de la ciudad esas personas; esa persona, que durante el día la recuerdo pero que a la noche la vuelvo a ver. Elevo mi mirada al cenit y descubro entre millones de estrellas, una, la estrella, esa que brilla más, la que más alto está, y siento que la vuelvo a ver, y por momentos en el cielo se dibuja su imagen y me sonríe, como agradecida que no la olvide o quizás, saludándome, como tantas veces lo hizo. Y yo que de noche me olvido lo que pasa de día, elevo mi mano al cielo y saludo esa estrella, saludo esa imagen,, con un ingenuo y profundo deseo de que sea respondido.
Por eso no me gusta el día, y me gusta la noche, esa hora donde la ciudad duerme y descansa y yo, yo me vuelvo a encontrar con esa persona que la vida se la llevó, que no volveré a ver al menos por un tiempo, y que la extraño, la extraño mucho.
Por eso a la hora en que el día cede su tiempo a la noche y el silencio se adueña de las calles de la ciudad, yo..., yo no duermo...pienso.

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