Más allá del mar,
más allá del arco iris,
lejos ya de todo mal
seguiré pensando en ti.
Por toda la eternidad te esperaré,
cuando ya no sea más que un despojo
no lo dudes, por ti siempre velaré
y veré el mundo con tus ojos.
Cuando se haya ido
el último vestigio de vida
seré tu ángel guardián
por la noche y por el día.
Y cuando ya no esté a tu lado,
que no te gane la infelicidad
olvida todo lo malo...
que habré llegado, por fin, a la tranquilidad.
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